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jueves, 4 de octubre de 2018

¿Quién Puede Crear un Juego de Mesa?

Hace unos días, en el episodio 48 del podcast "El Entreturno", escuché a Gloria Cárdenas y Cesar Bocanegra, ambos amigos cercanos del ecosistema lúdico chileno, comentar que les extrañaba mucho cuando se encontraban con alguien que era diseñador de un juego de mesa sin haber sido primero un practicante activo del hobby. Es decir, no entendían cómo alguien que no era jugón podía terminar haciendo un juego de mesa. Después de todo, sólo un auténtico aficionado podría prever lo que el público esperaría de su diseño.

Aclaratoria enviada por Gloria Cárdenas: "Eso no fue lo que dije (1H, 32 min). Dije que me genera ruido gente que diseña juegos de mesa y no está en el ambiente de los juegos de mesa. Que no sabe de eventos, que no conoce la asociación, que no conoce las tiendas, etc".

A modo de respuesta, Carolina Baltra, autora chilena, creadora de "Juguemos + Cerca" (un juego infantil), escribió un extenso alegato en la página del podcast, en Facebook. Explicaba que ella había estudiado diseño gráfico y, a pesar de no tener mayor experiencia en el mundo de los juegos de mesa, su formación académica le proporcionaba herramientas adecuadas para abordar una gran variedad de proyectos creativos, incluido el reto de diseñar y confeccionar un juego de mesa. Explicaba que se les enseñaba a investigar sobre el rubro en el cual se enmarcaba el trabajo a emprender, sin tener que llegar a convertirse en una autoridad sobre el tema. Para dar un ejemplo, explicaba que si tenía que desarrollar un producto pedagógico para el aprendizaje en el aula, debía leer e indagar sobre este tipo de materiales y su uso, pero no convertirse en profesora.

Lo que describo arriba fue el punto de partida para una discusión más extensa, sostenida a lo largo de varios días, que se fue por otros derroteros, pero que me dejó dando vueltas en la cabeza una gran interrogante: ¿la creación de un juego de mesa debe nacer a partir de la experiencia y el oficio de su autor o, por contramedida, debe surgir de su formación académica?.

Creo pertinente aclarar que, a mi juicio, cualquier forma de expresión artística (incluyo el diseño de juegos dentro de esta categoría) nacerá siempre del reconocimiento del propio talento. Es decir, aquel individuo que opta por practicar un arte suele contrastar sus primeras obras contra las de otros que lo precedieron con el fin de valorar si cuenta o no con las habilidades mínimas para ser considerado, en algún momento, un buen practicante de dicho arte. Es decir, se proyecta dentro de esa disciplina a partir de una estimación, objetiva o subjetiva, de su calidad.

Una vez que un proto-artista se convence de que posee habilidades innatas suficientes, se traza un camino para alcanzar el nivel de perfeccionamiento al que aspira. Esto podría llevarlo a cursar estudios formales, o a intentar cultivarse a sí mismo, investigando y llevando a la práctica diversas técnicas o métodos de trabajo. Ahora bien, ¿hay un plan correcto para convertirse en un buen artista?. A mi juicio, no. En primer lugar, porque el punto de partida nunca será el mismo para todos. Habrá siempre diferencias a nivel del talento natural, de la personalidad, del bagaje cultura, del nivel socio-económico. Todos estos factores obligarán a cada uno a tener que descubrir la senda más adecuada para su desarrollo.

Hablando del crecimiento como "profesional del arte", no cabe duda que la formación académica ofrece algunas ventajas importantes. Para empezar, suele incrementar el conocimiento histórico sobre la especialidad artística en cuestión, además de su actualidad y proyección a futuro. En segundo lugar, sirve al artista para encontrar variados referentes dentro de su disciplina. Por último, le facilita la adopción de nuevas metodologías, herramientas y técnicas de trabajo en un corto periodo de tiempo. Más allá de esto, hay que tener claro que existe una buena cantidad de artistas que nunca pasaron por las aulas y todo el conocimiento alcanzado lo deben a la acumulación de experiencia práctica en su oficio.

Ahora bien, siendo un convencido de que la creación de juegos de mesa es un arte, como lo expresé más arriba, es importante recalcar que este se nutre, en realidad, de la fusión de varias disciplinas artísticas: diseño de mecánicas de juego, diseño gráfico (maquetación y producción), ilustración, redacción (técnica y literaria), entre otras. De hecho, el juego como producto, en su máxima expresión de excelencia, surge del trabajo mancomunado de numerosas personas talentosas, cada una destacada en labores específicas. Entonces, ¿podría un solo individuo arrogarse la capacidad de elaborar el mejor juego de mesa, sin ayuda de nadie más?. No lo creo. 

Llegado a este punto, supongo que ya vislumbran cuál es mi respuesta a la pregunta que da título a este artículo. Si pasara 50 años probando cuanto juego de mesa se cruzara en mi camino, esa experiencia no me garantizaría que sería capaz de diseñar uno propio de calidad. Si estudiara diseño gráfico, o diseño industrial, o ilustración, o cualquier otra rama de las artes plásticas, aún cuando le agregara muchos años posteriores de trabajo práctico, ello no me garantizaría que sería capaz de diseñar un juego de mesa extraordinario. Si estudiara una carrera como diseño de videojuegos, en la que se dedican horas académicas al análisis de los juegos de mesa, o aún si estudiara una carrera enfocada específicamente en la concepción y elaboración de juegos de mesa (algo que no sé si exista), ello no me garantizaría que a la larga sería capaz de diseñar un juego de mesa excepcional. En resumen, ni mi formación académica, ni mi evolución profesional, ni mis vivencias dentro de la afición, me asegurarán la posibilidad de alcanzar la excelencia en este oficio. El factor diferenciador es otro, uno que está al alcance de cada individuo.

Por todo lo anterior, si en tu cabeza ronda hace tiempo la idea de desarrollar un juego de mesa, carece de sentido que sigas esperando las condiciones ideales para dar el salto. El único ingrediente imprescindible es tu decisión. Voces dispuestas a enumerar todas las razones por las que fracasarás siempre abundarán. La diferencia la marcará la disposición de tu oído al momento de escucharlas. Algo que me llevó muchos años entender es que el éxito, sean cuales sean los parámetros bajo los que tú lo midas, está más relacionado con la actitud que con la aptitud. Los dueños de su destino primero creen, después aprenden, luego actúan. Atesora el conocimiento que llegue a tus manos, comparte todo lo que puedas, cultiva la humildad y sé perseverante. No cejes en perseguir tus sueños, que la partida de la vida es demasiado corta.
;-)

¡Turno terminado! 

jueves, 13 de septiembre de 2018

Camino a Essen - Primera Estación

Todos los caminos conducen a Essen...
Alle Wege führen nach Essen…


Hoy, en nuestra primera estación, antes de continuar nuestro viaje a destino final, queremos hablarles de una palabra muy usada en nuestra afición, que interviene de forma transversal en nuestros diálogos al compartir la mayoría de las mesas de juego.

MEEPLE


Lo primero que diremos es que MEEPLE es un extranjerismo, esto quiere decir, que es una expresión tomada de otro idioma (en este caso del inglés). Un extranjerismo se usa para llenar un vacío semántico (para nombrar algo que no tiene vocablo en el idioma) también como alternativa a otras expresiones ya existentes en la lengua española o simplemente como palabras de otros idiomas que hemos adoptado a lo largo de los años. Antes que acuñáramos la palabra meeple, en nuestro lenguaje coloquial hablábamos de fichas de humanos o marcadores con forma de personitas.


Bueno, sin alejarnos mucho de nuestro camino, la expresión meeple, que es la que nos convoca hoy, es un sustantivo común, definido en el diccionario de Oxford como: una pequeña figura utilizada como pieza en ciertos juegos de mesa, con una forma humana estilizada. El origen de la palabra se le atribuye a una jugadora de Carcassonne, Alison Hansel, en Noviembre del 2000 (según Wikipedia), cuando ella fusiona dos palabras (my people = meeple) para referirse a las fichas de madera que se utilizan en el juego. Por cierto, este fue mi primer gran amor lúdico (me refiero a Carcassonne, porque a Alison Hansel no la conozco). 

Tristemente, el vocablo meeple para nuestra lengua española no existe, porque no ha sido aceptada por la RAE. Bueno no ha sido aceptado aún, porque en realidad la función de la RAE no es decidir como debemos hablar o como debemos escribir las palabras, sino recoger del uso cotidiano la forma como nos expresamos en nuestro idioma. Entonces, pienso que dentro de poco (no sé si tan poco, porque ya han pasado 18 años y no existe ningún pronunciamiento de la Real de la Academia acerca de nuestros meeples), o quizás más tarde que temprano, la inclusión de este extranjerismo debería ser una realidad. Después de todo, el vocablo meeple es usado en el lenguaje cotidiano de todos los aficionados a los juegos de mesa.

Causa curiosidad que la palabra no exista en el diccionario de la RAE, pues es como negar la existencia de un nuevo ser vivo, un hongo, una planta o un animal, que ha sido descubierto en algún lugar recóndito del planeta, pero aún no es conocido en el mundo de habla hispana. El lenguaje es un concepto cambiante, fluctuante, casi vivo, en el que cada día aparecen términos nuevos y otros que simplemente caen en desuso y mueren en el tiempo. Cada jugador hispanoparlante tiene el poder de mantener vivas las palabras de nuestro idioma, adecuarlas o transformarlas, para encontrar modos de representar nuestra realidad lúdica en términos nuevos o no convencionales.

Entonces, viajemos rumbo a Essen con o sin meeples, pero con la convicción que nuestro mundo lúdico crea formas de comunicación ricas e inagotables.

Hasta la próxima y recuerden… alle wege führen nach Essen, o mejor dicho, en nuestro riquísimo idioma… todos los caminos conducen a Essen.


lunes, 30 de julio de 2018

Alcachofas, Fracasos y Meeples

Hace algunos días, en una reunión familiar, mi esposa comentó que no entendía el placer que me producía el sentarme a comer una alcachofa. Más aún, no comprendía cómo mi hija podía compartir el mismo gusto, siendo que lo único que hacíamos era sacar una por una las fibrosas hojas, para luego morder su borde más tierno. ¡Nada más!. No le encontraba ningún sentido.

Mi gusto por este vegetal se remonta a mis años de infancia. Recuerdo que el sacar metódicamente cada hoja, untarla en una vinagreta y comerla, constituía un sencillo ritual que me conducía, indefectiblemente, al premio máximo: el fondo de la alcachofa. Probablemente, mi disfrute de todo este proceso tenga mucho que ver con la forma en que funciona mi cerebro. Eso de cumplir con pequeñas tareas, en gran medida repetitivas, en ordenada sucesión, hasta conseguir el objetivo, lo llevo en el ADN. Ello explica tanto la clase de trabajo con el que me gano la vida como el tipo de entretenimiento con el que disfruto mis ratos de ocio. Me gustan los juegos de mesa en general, pero son los estratégicos los que realmente me cautivan. La planificación, la gestión, el orden, la estructura, el reto intelectual, todo ello cuidadosamente balanceado.

Ahora bien, no puedo evitar preguntarme cuántas de las cosas que hacemos en nuestra infancia, a las que en su momento no damos la menor importancia (como comer alcachofas), terminan reforzando ciertas conductas innatas, que a su vez definen la manera como nos enfrentaremos al mundo en nuestra edad adulta. Yendo aún más lejos, es muy posible que podamos generar incentivos específicos para que nuestros niños potencien sus habilidades naturales, encaminándolos a convertirse en individuos realizados. Es por ello que le doy tanto valor a los juegos de mesa dentro del entorno familiar, no sólo por su evidente aporte a las relaciones interpersonales y la comunicación en general, sino también por la gran cantidad de estímulos cognitivos que ofrecen.

Hoy en día se ha puesto en boga el uso de los juegos de mesa como recurso pedagógico. En algunos casos, se destaca su utilidad para reforzar ciertos conocimientos específicos de forma lúdica. En otras ocasiones, se reconoce su aporte para el cultivo de las habilidades blandas. En este último ámbito, considero importante destacar la contribución de los juegos para el desarrollo de la tolerancia a la frustración. Para el niño que comienza a adentrarse en esta afición, una de las primeras cuestiones que se ve obligado a interiorizar es que no podrá ganar todas las partidas en las que participe. Además, tampoco podrá tener o probar todos los juegos que existen en el mundo (aunque algunos lo intenten más adelante). Estas lecciones son fundamentales para afrontar los retos más importantes de nuestra vida adulta.

Hace algunos días vi a un amigo, al que conozco gracias a nuestro hobby en común, muy decepcionado porque un proyecto en el que había invertido mucho tiempo y esfuerzo se había venido abajo. Al principio pensé expresarle mi pesar por la situación, pero de inmediato sentí que ese no era el enfoque adecuado. Somos aficionados a los juegos de mesa y ante la derrota, saludamos al vencedor y nos preparamos mentalmente para la siguiente partida. Desde ese mismo instante empezamos a plantearnos otra estrategia, tratando de evitar los errores que nos condujeron al fracaso e intentando potenciar nuestros aciertos. Estoy seguro de que mi amigo resurgirá de las cenizas de su proyecto y con el tiempo emprenderá otros, con los que inevitablemente alcanzará el éxito.

Solemos enfrentar numerosas pruebas a lo largo de nuestra vida que nos obligan a recurrir a nuestras mejores habilidades para superarlas. En esas encrucijadas, un adecuado balance emocional es también fundamental. Los que practicamos el noble pasatiempo de los juegos de mesa tenemos la fortuna de poder alimentar, sin darnos cuenta, tanto la vertiente racional como la espiritual de nuestra personalidad. Por increíble que pueda parecer, simplemente jugando, contribuimos a construir la mejor versión de nosotros mismos. ¿Podemos acaso pedir más?.
:-)

¡Turno terminado!

viernes, 29 de junio de 2018

Ecología y Juegos de Mesa

El mercado de juegos de mesa ha evolucionado de tal manera que hoy en día no es difícil encontrar hasta la temática más rebuscada representada a través cartas, losetas, meeples, dados y/o un tablero. Aún así, cuando me pregunté cómo estaría siendo tratado el tema de la ecología, en su espectro más amplio, dentro del ámbito de nuestra afición, me llevé una grata sorpresa al comprobar la diversidad de enfoques con los que se ha abordado el asunto. Adicionalmente, también me topé con algunas propuestas que, sin haber nacido desde la conciencia conservacionista, producen un efecto positivo en ese terreno.

Opté por clasificar las distintas iniciativas en 3 categorías principales, dependiendo de la filosofía que origina a cada una. Les dejo acá sus características más relevantes y también algunos enlaces a productos concretos (aunque dejé unos cuantos por fuera).


● Con el Foco en la Temática

Un recurso habitual utilizado por algunos autores es pegar un tema a unas mecánicas que tienen previamente diseñadas. Una muestra de ello sería el juego Fauna, de Friedemann Friese. En este, los jugadores intentarán, en cada ronda, acertar ciertos datos característicos de un animal (al azar) colocado en la mesa. Por ejemplo, tendrían que adivinar la región del planeta en que este habita, su altura, su peso y la longitud de su cola. Con esta propuesta tan sencilla, se logra que los participantes se interesen y aprendan sobre diversas especies animales, divirtiéndose en el proceso.

Con un norte más didáctico, algunos juegos acentúan su carácter formativo como principal valor. En esa línea, un título que se me viene de inmediato a la mente es Kurrüf, de la editorial chilena WhitinPlay, el cual busca dar a conocer datos fundamentales sobre la flora y fauna que integran la reserva ecológica Huilo Huilo, además de incentivar la conciencia conservacionista y el respeto por la biodiversidad.

Existen también diseños que se sitúan en un punto intermedio entre el aporte lúdico y el didáctico. Un buen ejemplo sería el juego CO2, de Vital Lacerda. Se trata de un euro algo denso, como es habitual con este autor, en el que cada jugador representará a un líder mundial que tendrá que decidir cómo producir la mayor cantidad de energía para su nación, pero intentando colaborar con el resto de líderes para reducir la contaminación del planeta.


● Con el Foco en la Manufactura

Hay empresas que no se conforman con ofrecer juegos bajo el modelo de negocio tradicional y optan por romper paradigmas en lo que se refiere a la producción y la elaboración. Para el aficionado preocupado por el medio ambiente, algunas de estas propuestas le pueden resultar interesantes.

Cheapass Games es una pequeña editorial norteamericana que cuenta con una línea de juegos de muy bajo precio. Su estrategia para abaratar costos es suprimir algunos componentes (dados, tokens, fichas) bajo la premisa de que cualquier aficionado tendrá montones de estos elementos en su casa y le será sencillo recurrir a ellos al momento de querer armar una partida. Además, ahorran también recurriendo a empaques espartanos, que incluyen un único diseño de caja, completamente blanca, con lo justo para diferenciar un juego de otro. Por increíble que pueda parecer, esta osada propuesta tiene sus adeptos y se ha sostenido por años con un público cautivo. No cabe duda que muchos se engancharán por el factor económico, pero también habrá otros para los que el uso eficiente de los recursos será un argumento de venta más que convincente.

Otra estrategia de negocio que me gusta mucho es aquella que prioriza la sustentabilidad en cada una de las etapas de la elaboración de sus productos. En esa línea, una empresa que se destaca es PlanToys. A pesar que su foco principal son los juguetes de madera para niños de 6 años o menos, también diseñan ingeniosos juegos con el mismo material y por eso los incluyo en este artículo. Sólo utilizan maderas obtenidas mediante explotación responsable (reforestación). Además, emplean pigmentos orgánicos, pegamentos sin formaldehídos, componentes reciclados y empaques eco-friendly, entre otras medidas. En resumen, un modelo a seguir.


● Con el Foco en las Nuevas Tecnologías

Si de romper paradigmas se trata, quizás tendríamos que replantearnos la manera como disfrutamos los juegos de mesa. Los avances tecnológicos anuncian el fin de una era en el uso de ciertos materiales, la responsabilidad medioambiental ha ganado protagonismo y aparecen alternativas viables para el disfrute de nuestro hobby bajo otros estándares. De hecho, ya tenemos en la actualidad productos comerciales que ejemplifican muy bien esta línea de desarrollo: mesas electrónicas táctiles, realidad virtual, realidad aumentada, holografía, impresión 3d, etc.

Pero vamos a ser sinceros: ningún producto tecnológico conquistará a un aficionado a los juegos de mesa si no consigue transmitirle sensaciones similares a lo ofrecido por la madera, el cartón y la baquelita. Es por ello que si tuviera que elegir un avance con verdadero potencial para irrumpir y revolucionar la industria, yo me quedaría con el papel electrónico. En términos simples, traten de imaginar el aspecto y funcionalidad de la pantalla de un Kindle (a color), pero en una hoja del mismo grosor del papel bond que se usa en cualquier oficina. Es decir, ya no necesitaríamos tinta para plasmar imágenes en el papel, sino que mediante una señal electrónica haríamos que el propio papel las "pintara", pudiendo borrarlas fácilmente luego, si así lo deseamos. ¿Logran ver el potencial?. Ya no sería necesario distribuir cajas de juegos de un extremo del mundo al otro. Bastaría con que cada uno de nosotros tuviera en casa un set de tableros estándar, además de losetas y mazos de cartas, completamente blancos, pero fabricados con este material. Las editoriales podrían entonces vendernos los archivos digitales de cada uno de sus títulos por Internet, para descargarlos directamente hacia nuestros componentes y comenzar a jugar en sólo minutos (dependiendo de la complejidad de reglas). Incluso podrían implementar un sistema de "parches", tan habituales en el mundo de los videojuegos, para corregir erratas en las reglas o en el diseño de alguna carta o zona confusa del tablero. Incluso la distribución de expansiones se vería potenciada con este modelo de negocio. No sólo estamos hablando de un servicio práctico para los clientes, sino que además este tendría un significativo impacto en la conservación de recursos naturales, debido a la reducción de procesos de manufactura y transporte.


● Reflexión Final

Un saludable signo de nuestro tiempo es la propagación de la filosofía del desarrollo sustentable por todo el planeta. Aunque la búsqueda del bienestar permanece como objetivo primario en la mente de cada individuo, ya no es aceptable alcanzarlo a costa de empeñar nuestro futuro y el de nuestros descendientes. Con ello en mente, es totalmente esperable que en algún momento el consumidor de juegos de mesa empiece a exigir a la industria una actitud más responsable con el medioambiente. No es factible que ello ocurra en el corto plazo debido a que el mercado continúa expandiéndose, pero sería poco inteligente, para una editorial, no prestar atención a las señales de cambio.

¡Turno terminado!

lunes, 14 de mayo de 2018

Dormir Bien

En mis tiempos en que era aficionado a los videojuegos, solía quedarme, de vez en cuando, hasta altas horas de la noche enganchado con algún juego. De hecho, en muchas ocasiones continuaba hasta muy avanzada la madrugada, aún sabiendo que al amanecer debía ir a trabajar. Nunca me permití, eso sí, inventar una excusa para no ir a la oficina o para llegar más tarde. Mis responsabilidades debía atenderlas aunque me estuviera cayendo de cansancio. A pesar de ello, no podía ocultar que tenía todos los síntomas del adicto. Negaba que tuviera un problema o lo minimizaba. Tomaba decisiones para cambiar, que luego se diluían apenas me sentaba frente al computador. Fue difícil salir de ese pozo, pero ahora que miro las cosas en perspectiva, no sólo me alegro de haber superado ese reto sino también por la experiencia acumulada, por lo mucho que aprendí de mí mismo y de mis límites.


● Los Efectos

Uno de los efectos más obvios que descubrí sobre la falta de sueño, más allá del cansancio natural, fue la degradación de la motricidad fina. Esto lo notaba cuando realizaba tareas que requerían movimientos rápidos y precisos, normalmente mecánicos. De pronto me sentía torpe lavándome los dientes, cortando verduras con un cuchillo (peligroso), revolviendo una taza de té o apuntando en un shooter (frustrante).

La capacidad de concentración era otra cualidad que veía notoriamente limitada, siendo incapaz de sostener lecturas extensas o discernir conceptos muy complejos. Para alguien que su trabajo consiste en leer mucho y realizar análisis de información, este no era un detalle menor.

Otro efecto que noté fue la disminución de mi tolerancia a la frustración. Me enojaba con mayor frecuencia y me costaba mucho aguantar las peculiaridades de la gente que me rodeaba (como si yo no tuviera las mías X-D ).

Algo de lo que también me di cuenta con el tiempo es que mi empatía se veía notablemente disminuida cuando tenía sueño. Es decir, me costaba mucho más ponerme en los zapatos de otra persona, con las consecuencias que ello implicaba.


● En los Juegos de Mesa

Se preguntarán qué tiene que ver todo lo anterior con los juegos de mesa. Pues, para empezar, habría que destacar los contrastes. Desde que me inicié en este pasatiempo, nunca me he visto empujado a repetir las maratónicas sesiones nocturnas que sí tenía con los videojuegos. Claro, la edad posiblemente tenga algo (¿mucho?) que ver. Sin embargo, un factor que me parece que tiene un peso aún mayor es el aspecto social de este hobby. Al juntarte con otros para jugar, te ves obligado a planificar, a definir horarios, a reservar un espacio, a pensar en la logística, a negociar. No es tan fácil cometer excesos, porque para ello requieres la complicidad del grupo, algo que ocasionalmente conseguirás, pero no todo el tiempo.

Cuando hablo de excesos, lo digo en el más amplio espectro. Sin embargo, circunscrito al tema de este artículo, puedo resumirlo en dos situaciones específicas: 

1. Jugar por muchas horas, hasta avanzada la madrugada, o hasta el amanecer.
2. Sentarse a jugar ya con sueño, posiblemente porque la noche anterior no dormiste bien.

En ambos escenarios será el grupo el que regulará lo que es aceptable y lo que no. Generalmente, el límite vendrá dado por la calidad de la experiencia que estén teniendo el resto de jugadores. Si se producen retrasos, equívocos o discusiones, y estos se derivan del estado de somnolencia de uno de los participantes, lo más probable es que la partida (y la sesión) concluya con un mal sabor de boca para todos. Además, para tu propio disfrute, el que tus facultades sensoriales se encuentren disminuidas te perjudicará. Incluso, puede que le agarres manía a un juego por lo mal que te sentiste jugándolo.

Los apartados de empatía y tolerancia son fundamentales para el buen desenvolvimiento de un individuo en un contexto social. Entonces, si la falta de descanso mina justamente esas competencias, dicho individuo tiene más posibilidades de incidir negativamente sobre las personas de su entorno. Evidencia de ello lo vemos en las grandes ciudades, donde la gente suele dormir muy mal, y en las que el nivel de agresividad es elevado.


● Mis Sugerencias

Desde que era niño, escuché y leí en múltiples ocasiones lo importante que era dormir lo suficiente. Lo cierto es que nunca me tomé muy en serio el asunto hasta bien avanzada mi edad adulta (algo normal, supongo). Por otro lado, debido a las responsabilidades familiares o profesionales, no ha sido fácil dedicar todas las horas que quisiera al descanso. Sin embargo, algo que ha logrado hacerme dormir mejor (profundamente), en la misma cantidad de horas, es mi afición a los juegos de mesa. Ya no me acuesto pensando en los problemas del trabajo, ni en las deudas, ni en los conflictos. Ahora me acuesto ilusionado por las cosas que podré hacer en los siguientes días y que se relacionan, directa o indirectamente, con los juegos de mesa. Ahora, al levantarme, siento que verdaderamente he descansado. Por ello, desde mi experiencia, me atrevo a dejarles estas sugerencias:

1. Tengan un hobby. No tiene por qué ser el de los juegos de mesa. Lo importante es que sea una actividad que los apasione, para que la ilusión se instale de forma permanente en su psiquis. Es algo que los relajará y terminará repercutiendo positivamente en su salud y en sus relaciones sociales.
2. Aprendan a decir "no". Este consejo es aplicable transversalmente a todos los ámbitos de su vida, no sólo al de nuestra afición. Saber decir "basta" les ahorrará muchos dolores de cabeza. Pero no se engañen, a la persona que más les costará aprender a decirle que "no" es a ustedes mismos(as).
3. Nunca juegues una primera partida a un juego teniendo sueño. Muchos juegos catalogados como "malos" en realidad se traducen como "una mala primera experiencia".

Aunque el dormir bien no les solucionará sus problemas, sí ayudará a que vean los mismos hechos con otro matiz. Eso puede hacer no sólo que disfruten de mejor manera este maravilloso pasatiempo, sino la vida en general.

¡Turno terminado!

martes, 1 de mayo de 2018

Ansiedad Social, Depresión y Juegos de Mesa

Laboro para una empresa grande y hace algunos días asistí a un evento motivacional y de trabajo colaborativo para todos los miembros de la gerencia a la cual pertenezco. Confieso que la jornada fue un verdadero suplicio para mí. Soy naturalmente torpe para las relaciones interpersonales y verme obligado a interactuar con gente con la cual no mantengo un nexo social habitual me produce gran ansiedad. El gerente del área nos instó a trabajar en equipo, a adoptar los principios corporativos y poner pasión en lo que hacíamos. Hasta ahí todo habría sido medianamente digerible si no hubiera sido porque pretendieron al mismo tiempo hacernos bailar, saltar, gritar y abrazarnos. Desde el punto de vista intelectual, no niego que me resultó interesante comprobar como nuestra cultura corporativa tiene un gran parecido con algunos cultos religiosos. Desde el punto de vista emocional, sin embargo, me provocó un nivel de estrés que no sentía desde hace muchos años.


Ansiedad Social

Soy de las personas que padecen con las interacciones sociales. Se me hace muy complicado controlar mis reacciones emocionales al afrontar ciertas situaciones cotidianas. Con el paso de los años, he aprendido a lidiar con estas limitaciones, minimizando los efectos negativos, pero siempre estará latente la posibilidad de verme envuelto, ocasionalmente, en algún aprieto.

Intentando rescatar algo útil del discurso de nuestro gerente, recalé en una reflexión sobre el término "pasión". Cuando pienso en esa palabra, no encuentro manera alguna de asociarla con mi trabajo en la oficina. En cambio, en otros planos de mi vida cobra mucho más sentido. Uno de ellos es el de mi afición a los juegos de mesa.

Desde que mis pasos se desviaron hacia este maravilloso hobby de tableros, dados, cartas y meeples, una sensación de regocijo se instaló en mi pecho de manera permanente. Volví a mis años de adolescencia, cuando no sólo disfrutaba con algunos juegos que me regalaban, sino también con otros que me fabricaba yo mismo. El descubrir que la industria de los juegos de mesa no había desaparecido y que estaba teniendo un crecimiento exponencial a nivel mundial, me sorprendió gratamente. Lo mejor de todo es que ahora mismo no se avizoran sus límites, por lo que creo que me dará muchos años más de satisfacciones.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver la ansiedad social con mi "nueva" afición?. Pues todo. Los juegos de mesa son, en esencia, una actividad social. No sólo tienes que reunirte con otras personas para poder jugar (aunque existen los solitarios), sino que además debes lidiar con situaciones derivadas, como asistir a eventos o formar parte de algún club. Lo que para la mayoría de las personas no representará un gran problema, para mí ha significado un verdadero reto. Pero allí es donde entra en escena la pasión a la que me referí más arriba. El grado de satisfacción que me brindan los juegos de mesa supera con creces las incomodidades que traen aparejadas. Sumergirme en una partida intentando descifrar los mecanismos internos que hacen funcionar a un buen diseño no tiene comparación. Confrontar mis estrategias con las de los rivales, analizar el por qué del éxito o el fracaso, intercambiar puntos de vista, hacer analogías con otros títulos, planear las futuras batallas, soñar con mis propios diseños. Al final, cada faceta del hobby se complementa con las demás, potenciándose, y pleno de gozo me veo de repente dejando a un lado mi habitual coraza protectora para lanzarme al ruedo prácticamente desarmado, dispuesto a hacer locuras inverosímiles, como hablarle a un extraño para invitarlo a jugar, o interrogar a un autor sobre su obra, o dar un discurso frente a un grupo de desconocidos.

Si te resulta difícil entender todo lo anterior, es seguramente porque no padeces ansiedad social, algo de lo cual puedes estar agradecido(a). Sin embargo, sé conciente de que existen personas que deben lidiar con ella todos los días y, en algunos casos, en grados mucho más profundos que el mío. Reflexionando sobre ello, me pregunté si los juegos de mesa habrían sido útiles a otras personas para sobrellevar y mejorar condiciones psicológicas algo complejas. Entonces, me sumergí en Internet para buscar testimonios y me encontré algunas historias bastante impactantes que quiero compartir con ustedes.


Depresión

En un hilo de Reddit, el usuario simplicitea compartió con la comunidad el siguiente comentario:

"Solo quería contarles cuánto me han ayudado los juegos de mesa con mi enfermedad mental. A veces soy un completo desastre con mis problemas de humor y me siento muy ansioso, pero siempre puedo contar con jugar juegos con mi pareja o con amigos para salir temporalmente de mi estado de pánico".

En un comentario relacionado en el mismo Reddit, el usuario elricofgrans explica que padece del síndrome de estrés post traumático, con una larga historia de depresión, ansiedad y soledad. Durante años participó en diversas actividades grupales, intentando hacer amigos y aliviar sus síntomas, sin mucho éxito. En esa búsqueda se topó con un grupo de aficionados a los juegos de mesa, del cual no tenía grandes expectativas, pero que le cambió la vida:

"Los organizadores fueron REALMENTE amables y acogedores (mucho más que cualquier otro grupo que había probado). Los juegos fueron divertidos y me proporcionaron una forma segura de socializar. El grupo alivió dramáticamente mi ansiedad y me ayudó a hacer un buen círculo de amistades. Los juegos de mesa son la fuente de la mayor parte de mi vida social.

No encontré ningún otro grupo social que me diera resultados. Los juegos de tablero me han ayudado a lidiar con mi ansiedad cuando trato a otros. La soledad ya no es un problema para mí y no he tenido ningún período depresivo grave en los últimos años (simplemente "malos días", como la mayoría de las personas experimentan). Sin este grupo de juegos de mesa, dudo que hubiera progresado tanto en los últimos años".

Hay varios testimonios más en Reddit que van en la misma línea, pero no quiero perder la oportunidad de hacer referencia a un blog llamado Katie's Game Corner. La autora es amante de los juegos de mesa y escribió un magnífico artículo: MENTAL HEALTH: DEPRESSION AND BOARDGAMES, AN UNLIKELY FRIENDSHIP. De este, quiero dejarles algunos extractos que condensan lo más relevante de su testimonio:

"He lidiado con la depresión y la ansiedad social desde que tengo memoria y a menudo no puedo hablar de ello. Me gustaría que eso cambiara.

La gente a menudo me pregunta por qué juego a los juegos de mesa, qué es lo que me atrae de ellos. Una de las respuestas más simples que se me ocurren es que me proporcionan un escape. Unas pocas horas alejada del "mundo real", unas horas en las que estoy tan inmersa en el juego que no puedo permitirme pensar en otra cosa que no sea lo que estoy haciendo en ese momento.

Pasé muchos años tratando de encontrar una vía de escape y muchas veces me encontré haciéndolo de forma tóxica y no saludable, lo que realmente empeoró mi batalla contra la depresión. Aunque podría haber sido con cualquier otra afición, para mí fue esta, y puedo decir que disfrutar de algo nuevamente, el sentirme motivada y tener una sensación de logro es algo que me salvó la vida".


Reflexión Final

Hace algunos meses quedé bastante sorprendido cuando leí en un artículo periodístico que la depresión, en lo que va del siglo 21, tiene características epidémicas a nivel mundial. Muchos de los trastornos que observamos a nuestro alrededor tienen su origen en la baja auto-estima y en la intolerancia a la frustración. En este mundo hiper-conectado actual, es cada vez más recurrente encontrar gente que no se siente parte de nada. Las referencias de éxito ahora son casi universales y la imposibilidad de alcanzarlas resulta, para muchas personas, una carga insoportable.

Por otro lado, he leído por ahí que se achaca a los millenials la necesidad recurrente de trascender. Es decir, de dejar huella, de ser un aporte allí donde vayan. Yo pienso que dicha necesidad no es privativa de esa generación sino que nos pertenece como especie. Lo que ocurre es que hoy en día, al vivir inmersos en una súper-exposición permanente, dicha necesidad ha adquirido un peso que a veces se vuelve inmanejable.

Nuestra afición a los juegos de mesa abre una ventana de oportunidad para que muchas personas que habitualmente sienten que no encajan en ningún lugar se integren. Además, dentro del propio trajinar de una partida, la mayoría de los factores que suelen detonar la ansiedad o la angustia en un individuo se ven suspendidos. El juego de mesa, con sus componentes acotados, sus reglas claras para todos, sus fronteras de tiempo y espacio bien definidas, nos iguala. Si el instinto te dice que este hobby te puede ofrecer algo que hoy te hace falta, te invito a jugar. Si buscas una manera de conectar con alguien que te importa mucho y que sabes que necesita paz, invítalo(a) a jugar. Luego dale tiempo al juego para que haga su magia.

¡Turno terminado!

sábado, 23 de diciembre de 2017

Un Año Inolvidable

Cuando me introduje en el mundo de los juegos de mesa modernos, allá por Noviembre de 2016, algo que ya describí en su momento, comencé por donde suelo empezar casi todo lo novedoso en mi vida: leyendo. Consulté cuanto blog se apareció en mi camino, mayoritariamente en nuestro idioma, acompañando la lectura con horas y horas de audios de podcasts especializados. Traté de ponerme al día en todo lo que tenía que ver con la industria a nivel mundial, interiorizando nombres propios de juegos, autores, ilustradores, editoriales, distribuidores, eventos, galardones, especialistas, hitos históricos, etc. Aunque he absorbido gran cantidad de información hasta ahora, siento que me falta muchísimo por aprender y como alrededor del planeta nuestra afición no para de crecer, dificulto que llegue el día en que no encuentre algo que me sorprenda.

Circunscrito a nuestro ámbito local (Chile) y regional (Latinoamérica), mi viaje de descubrimiento ha sido en verdad enriquecedor. He tenido la oportunidad de conocer a varios diseñadores de juegos, a una buena cantidad de editoriales, a creadores de contenido y también a aficionados expertos, con largos años de bagaje lúdico a cuestas. Así mismo, he podido asistir a varios eventos y probar muchos juegos, chilenos y de otros orígenes. Lo que más me ha gustado de este proceso es haber conversado con diversos protagonistas de nuestra incipiente industria, intercambiar puntos de vista y comprobar que nuestra visión del futuro no es tan dispar.

En Febrero de este 2017 decidí lanzarme a escribir mi blog como una manera de aportar a la difusión de nuestra afición. En esa línea, me pareció que las entrevistas cumplían ese cometido y gracias a ellas he podido conocer a gente fantástica que nos ha entregado historias súper interesantes. También me he dedicado a dar mi opinión sobre diversos temas, aunque me encantaría tener colaboradores que aportaran puntos de vista distintos a los míos. Por otra parte, se puede comprobar fácilmente que el ritmo de publicaciones ha sido irregular y ese es un aspecto que tendría que mejorar para el venidero año. 

En otro ámbito, la cobertura fotográfica de eventos de juegos de mesa intentaré mantenerla como hasta ahora, subiendo siempre a través de la página en Facebook las imágenes que capture. Una deuda que tengo muy presente para el próximo año es mi visita a varias ciudades de Chile en las que se suelen organizar importantes encuentros lúdicos, como Concepción, Viña del Mar y La Serena. Así mismo, quisiera repetir la experiencia de viajar a Argentina para el ENJM, como hicimos en Noviembre pasado, pero ello dependerá de algunos retos logísticos que tendremos enfrentar en su momento.

Hablando desde mi lado de aficionado, exclusivamente, quisiera para el próximo año jugar más y mejor. Con ello en mente, decidí hacerme socio del club Círculo Arcano, donde puedo compartir con otros practicantes de este maravilloso pasatiempo. Por fortuna no soy adicto a las novedades, por lo que puedo centrarme en "descubrir" los grandes clásicos con tranquilidad. Me faltan aún muchos manjares por degustar y pretendo darme mi tiempo.  ;-)

En cuanto a mi vena de diseñador frustrado, pretendo continuar alimentándola durante el 2018. En la medida de lo posible, seguiré leyendo teoría sobre el tema, reflexionando respecto a técnicas de trabajo y, si me da tiempo, poniendo en práctica algunas de ellas. La amalgama de razonamiento y emoción que detona cualquier proceso creativo me cautiva y por ello dudo que algún día me canse de seguir por esta senda.  :-)

En resumen, despido este año totalmente agradecido por las experiencias vividas dentro de la afición y me siento muy optimista respecto al venidero 2018. Presiento que las sorpresas no pararán de llegar y espero poder compartir cada vez con más gente las tremendas satisfacciones que me ofrecen los juegos de mesa.

¡Turno terminado!

sábado, 14 de octubre de 2017

El Encanto del Azar

Mi primer amor en el ámbito de los juegos de tablero fue el ajedrez. Era la época de mi adolescencia y disponía de tiempo suficiente para leer libros sobre el tema (no existía Internet), practicar aperturas, reproducir partidas históricas (uno de sus mayores encantos) y jugar mucho, contra diversos rivales. El ajedrez se amoldaba perfectamente a mi personalidad, bastante retraída y solitaria. Es un arte que demanda gran dedicación para poder mejorar, en largas jornadas de silencioso estudio. El aspecto que más me fascinaba del juego era la confrontación de una mente frente a otra en un campo de batalla simétrico, en el que la suerte no tenía cabida a la hora de definir el vencedor. Con la candidez propia de la juventud, llegué a creer que el ajedrez era el baremo ideal para medir la inteligencia de una persona. Pero mucha agua ha corrido bajo el puente y felizmente hoy en día aquella idea ha evolucionado en mi cabeza, como tantas otras.

Cuando los juegos de mesa modernos irrumpieron en mi vida, hace menos de un año, fue muy natural que los eurogames y los abstractos robaran mi atención. Me interesaba descubrir mecánicas novedosas, siempre que estas se combinaran con una planificación estratégica de desarrollo de la partida. Aunque no rechazaba el azar de manera absoluta, prefería que su presencia tuviera un mínimo efecto en la evolución de un juego. Pero en el camino me ha tocado probar diseños muy dispares, algunos bastante alejados de esos parámetros "ideales" establecidos por mí en un principio, y sin embargo me he sorprendido admirando el grado de satisfacción que estas propuestas logran provocar en algunos aficionados. Esto me llevó a plantearme si no me estaría perdiendo de un aspecto significativo del juego, como experiencia, al dar preponderancia a unos elementos por encima de otros. Sí y no.

● El Placer de Jugar

Cada uno de nosotros, cuando opta por cierta categoría de juegos, lo hace básicamente por la misma razón: los disfrutamos. Esta satisfacción, sin embargo, se detona por diferentes razones, en cada caso. A algunos nos estimula el reto intelectual, a otros les encanta la aventura, otros más adoran la incertidumbre, otros aprecian la simulación, etc. ¿Pero cuál es el elemento común que enlaza tan diversas fuentes de placer lúdico?. Respuesta: la sorpresa.

Evolutivamente, estamos condicionados para sentir satisfacción ante la exploración y el descubrimiento. Probar algo novedoso que nos agrade es una potente droga que nos empujará a querer más. Entonces, cuando un juego (o un estilo de juegos) es capaz de sorprendernos positivamente cada vez que lo probamos, es muy probable que jamás queramos cambiarlo por otra cosa. Ahora bien, ¿hay sorpresa en la planificación estratégica y el control, que es el tipo de conceptos que a mí me gustan?. Pues sí la hay, pero esta no viene propiamente del juego, que suele ser estático en su diseño, sino de la exploración de mis propios límites. Cuando descubro la solución óptima para un problema, lo celebro y lo disfruto, más aún si a la larga demuestra ser decisiva para el triunfo.

A diferencia de mi caso, para otras personas las sorpresas en el juego nacerán de la lectura de una carta sacada de un mazo, el descubrimiento de un escenario o la lanzada de unos dados. Su satisfacción se originará en elementos sobre los que tendrá poco o nulo control, cuestión que me costó muchísimo digerir y encontrarle algún sentido, hasta ahora. 

● La Épica del Azar

Días atrás, jugando a una partida de Vendimia en la casa de mi madre, pude comprobar de primera mano el poderoso impacto que puede llegar a ejercer el azar en la experiencia de juego. Nos encontrábamos en la fase de producción de vinos, en la penúltima ronda. En dicha fase se requiere lanzar dos dados (d6). El primero de ellos indicará si llueve o no esa temporada. En caso de que salga lluvia, el segundo dado determinará la región del país en la que lloverá, provocando la consiguiente producción de vinos en esa zona. Previamente, todos los jugadores habíamos decidido donde sembrar nuestras semillas. La cuestión es que en las caras del segundo dado, las tres zonas del mapa no están representadas equitativamente. La zona I aparece 3 veces, la zona II aparece 2 veces y la zona III aparece sólo 1 vez. Sabiendo esto, opté por concentrar mis semillas principalmente en la zona I. Mi hermana, en cambio, optó por colocar la mayor parte de sus semillas en la zona III. Ante este escenario, me sentía confiado en salir favorecido en esta etapa, puesto que las probabilidades estaban a mi favor. Por su parte, aunque era igualmente conciente de sus reales posibilidades, mi hermana tenía una fe absoluta en que el dado terminaría mostrando la cara la zona III. Así ocurrió. La explosión de júbilo de mi hermana fue increíble. Se levantó de su asiento con los brazos en alto, gritando de felicidad. Ese instante fue mágico.

● En Fin

Reflexionando posteriormente sobre lo que había vivido en esa partida de Vendimia, y conectándolo con mis divagaciones sobre lo que podría estarme perdiendo en mi experiencia con los juegos, llegué a la conclusión de que debía darle una oportunidad al azar. Creo, sinceramente, que sería incapaz de abandonar el estilo de juegos que hoy me gustan en favor de otros. En cambio, no veo tan descabellado abrir el abanico de opciones. Más allá de que naturalmente el mayor disfrute lo encuentre en el control y la estrategia, sospecho que manteniendo amplitud de miras y con una buena dosis de paciencia seré capaz de saborear, tarde o temprano, la euforia que deriva de un desenlace épico. No me veo, eso sí, disfrutando de un juego que sea únicamente azar (100%). Sin embargo, sí veo plausible que un día me encuentren frente a un tablero arrojando un par de dados, con el corazón en la boca, esperando que me muestren las caras que me den la victoria.  :-D

¡Turno terminado!.