martes, 1 de mayo de 2018

Ansiedad Social, Depresión y Juegos de Mesa

Laboro para una empresa grande y hace algunos días asistí a un evento motivacional y de trabajo colaborativo para todos los miembros de la gerencia a la cual pertenezco. Confieso que la jornada fue un verdadero suplicio para mí. Soy naturalmente torpe para las relaciones interpersonales y verme obligado a interactuar con gente con la cual no mantengo un nexo social habitual me produce gran ansiedad. El gerente del área nos instó a trabajar en equipo, a adoptar los principios corporativos y poner pasión en lo que hacíamos. Hasta ahí todo habría sido medianamente digerible si no hubiera sido porque pretendieron al mismo tiempo hacernos bailar, saltar, gritar y abrazarnos. Desde el punto de vista intelectual, no niego que me resultó interesante comprobar como nuestra cultura corporativa tiene un gran parecido con algunos cultos religiosos. Desde el punto de vista emocional, sin embargo, me provocó un nivel de estrés que no sentía desde hace muchos años.


Ansiedad Social

Soy de las personas que padecen con las interacciones sociales. Se me hace muy complicado controlar mis reacciones emocionales al afrontar ciertas situaciones cotidianas. Con el paso de los años, he aprendido a lidiar con estas limitaciones, minimizando los efectos negativos, pero siempre estará latente la posibilidad de verme envuelto, ocasionalmente, en algún aprieto.

Intentando rescatar algo útil del discurso de nuestro gerente, recalé en una reflexión sobre el término "pasión". Cuando pienso en esa palabra, no encuentro manera alguna de asociarla con mi trabajo en la oficina. En cambio, en otros planos de mi vida cobra mucho más sentido. Uno de ellos es el de mi afición a los juegos de mesa.

Desde que mis pasos se desviaron hacia este maravilloso hobby de tableros, dados, cartas y meeples, una sensación de regocijo se instaló en mi pecho de manera permanente. Volví a mis años de adolescencia, cuando no sólo disfrutaba con algunos juegos que me regalaban, sino también con otros que me fabricaba yo mismo. El descubrir que la industria de los juegos de mesa no había desaparecido y que estaba teniendo un crecimiento exponencial a nivel mundial, me sorprendió gratamente. Lo mejor de todo es que ahora mismo no se avizoran sus límites, por lo que creo que me dará muchos años más de satisfacciones.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver la ansiedad social con mi "nueva" afición?. Pues todo. Los juegos de mesa son, en esencia, una actividad social. No sólo tienes que reunirte con otras personas para poder jugar (aunque existen los solitarios), sino que además debes lidiar con situaciones derivadas, como asistir a eventos o formar parte de algún club. Lo que para la mayoría de las personas no representará un gran problema, para mí ha significado un verdadero reto. Pero allí es donde entra en escena la pasión a la que me referí más arriba. El grado de satisfacción que me brindan los juegos de mesa supera con creces las incomodidades que traen aparejadas. Sumergirme en una partida intentando descifrar los mecanismos internos que hacen funcionar a un buen diseño no tiene comparación. Confrontar mis estrategias con las de los rivales, analizar el por qué del éxito o el fracaso, intercambiar puntos de vista, hacer analogías con otros títulos, planear las futuras batallas, soñar con mis propios diseños. Al final, cada faceta del hobby se complementa con las demás, potenciándose, y pleno de gozo me veo de repente dejando a un lado mi habitual coraza protectora para lanzarme al ruedo prácticamente desarmado, dispuesto a hacer locuras inverosímiles, como hablarle a un extraño para invitarlo a jugar, o interrogar a un autor sobre su obra, o dar un discurso frente a un grupo de desconocidos.

Si te resulta difícil entender todo lo anterior, es seguramente porque no padeces ansiedad social, algo de lo cual puedes estar agradecido(a). Sin embargo, sé conciente de que existen personas que deben lidiar con ella todos los días y, en algunos casos, en grados mucho más profundos que el mío. Reflexionando sobre ello, me pregunté si los juegos de mesa habrían sido útiles a otras personas para sobrellevar y mejorar condiciones psicológicas algo complejas. Entonces, me sumergí en Internet para buscar testimonios y me encontré algunas historias bastante impactantes que quiero compartir con ustedes.


Depresión

En un hilo de Reddit, el usuario simplicitea compartió con la comunidad el siguiente comentario:

"Solo quería contarles cuánto me han ayudado los juegos de mesa con mi enfermedad mental. A veces soy un completo desastre con mis problemas de humor y me siento muy ansioso, pero siempre puedo contar con jugar juegos con mi pareja o con amigos para salir temporalmente de mi estado de pánico".

En un comentario relacionado en el mismo Reddit, el usuario elricofgrans explica que padece del síndrome de estrés post traumático, con una larga historia de depresión, ansiedad y soledad. Durante años participó en diversas actividades grupales, intentando hacer amigos y aliviar sus síntomas, sin mucho éxito. En esa búsqueda se topó con un grupo de aficionados a los juegos de mesa, del cual no tenía grandes expectativas, pero que le cambió la vida:

"Los organizadores fueron REALMENTE amables y acogedores (mucho más que cualquier otro grupo que había probado). Los juegos fueron divertidos y me proporcionaron una forma segura de socializar. El grupo alivió dramáticamente mi ansiedad y me ayudó a hacer un buen círculo de amistades. Los juegos de mesa son la fuente de la mayor parte de mi vida social.

No encontré ningún otro grupo social que me diera resultados. Los juegos de tablero me han ayudado a lidiar con mi ansiedad cuando trato a otros. La soledad ya no es un problema para mí y no he tenido ningún período depresivo grave en los últimos años (simplemente "malos días", como la mayoría de las personas experimentan). Sin este grupo de juegos de mesa, dudo que hubiera progresado tanto en los últimos años".

Hay varios testimonios más en Reddit que van en la misma línea, pero no quiero perder la oportunidad de hacer referencia a un blog llamado Katie's Game Corner. La autora es amante de los juegos de mesa y escribió un magnífico artículo: MENTAL HEALTH: DEPRESSION AND BOARDGAMES, AN UNLIKELY FRIENDSHIP. De este, quiero dejarles algunos extractos que condensan lo más relevante de su testimonio:

"He lidiado con la depresión y la ansiedad social desde que tengo memoria y a menudo no puedo hablar de ello. Me gustaría que eso cambiara.

La gente a menudo me pregunta por qué juego a los juegos de mesa, qué es lo que me atrae de ellos. Una de las respuestas más simples que se me ocurren es que me proporcionan un escape. Unas pocas horas alejada del "mundo real", unas horas en las que estoy tan inmersa en el juego que no puedo permitirme pensar en otra cosa que no sea lo que estoy haciendo en ese momento.

Pasé muchos años tratando de encontrar una vía de escape y muchas veces me encontré haciéndolo de forma tóxica y no saludable, lo que realmente empeoró mi batalla contra la depresión. Aunque podría haber sido con cualquier otra afición, para mí fue esta, y puedo decir que disfrutar de algo nuevamente, el sentirme motivada y tener una sensación de logro es algo que me salvó la vida".


Reflexión Final

Hace algunos meses quedé bastante sorprendido cuando leí en un artículo periodístico que la depresión, en lo que va del siglo 21, tiene características epidémicas a nivel mundial. Muchos de los trastornos que observamos a nuestro alrededor tienen su origen en la baja auto-estima y en la intolerancia a la frustración. En este mundo hiper-conectado actual, es cada vez más recurrente encontrar gente que no se siente parte de nada. Las referencias de éxito ahora son casi universales y la imposibilidad de alcanzarlas resulta, para muchas personas, una carga insoportable.

Por otro lado, he leído por ahí que se achaca a los millenials la necesidad recurrente de trascender. Es decir, de dejar huella, de ser un aporte allí donde vayan. Yo pienso que dicha necesidad no es privativa de esa generación sino que nos pertenece como especie. Lo que ocurre es que hoy en día, al vivir inmersos en una súper-exposición permanente, dicha necesidad ha adquirido un peso que a veces se vuelve inmanejable.

Nuestra afición a los juegos de mesa abre una ventana de oportunidad para que muchas personas que habitualmente sienten que no encajan en ningún lugar se integren. Además, dentro del propio trajinar de una partida, la mayoría de los factores que suelen detonar la ansiedad o la angustia en un individuo se ven suspendidos. El juego de mesa, con sus componentes acotados, sus reglas claras para todos, sus fronteras de tiempo y espacio bien definidas, nos iguala. Si el instinto te dice que este hobby te puede ofrecer algo que hoy te hace falta, te invito a jugar. Si buscas una manera de conectar con alguien que te importa mucho y que sabes que necesita paz, invítalo(a) a jugar. Luego dale tiempo al juego para que haga su magia.

¡Turno terminado!

11 comentarios:

  1. Me pregunto si es más fácil socializar con otros debido a que lo central, es el juego y no la interacción en sí...

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    1. A mi se me ocurría algo asi. El jugador no siente que la atención de los otros esté sobre él y eso debe facilitar las cosas.

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    2. Concuerdo con tu análisis. Es un tema de percepción. El jugador no se siente el centro de las miradas y eso lo ayuda a relajarse. Por otro lado, su rol dentro del juego está igualado con el de los demás. En principio, él no está por encima ni por debajo de nadie. Esos dos factores me parecen cruciales.

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  2. Que buen artículo Pablo. Felicitaciones y de acuerdo en un 100%

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  3. supongo que también tiene que ver el hecho de que el juego es un ambiente controlado, asumiendo que quienes tenemos algún tipo de trastorno social, emocional etc, nuestro mundo no es muy amigable, en cambio en un juego se puede ir todo al carajo y no pasa nada.... es un juego...

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    1. Te refieres a la falta de consecuencias permanentes. El juego te da la oportunidad de equivocarte una y otra vez, sin que el daño transgreda las fronteras del propio juego.
      :-)

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  4. Excelente artículo, bastante interesante. Éxitos!����

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